Festival EDC en Colombia: ¿quién se queda con el valor de la escena?
Que un festival global llegue al país confirma la fuerza del público y de la música electrónica colombiana. También nos invita a pensar quiénes se benefician de ese crecimiento.
Este 10 y 11 de octubre, Medellín recibirá por primera vez a Electric Daisy Carnival. La Alcaldía proyecta 94.000 asistentes y un impacto económico cercano a los 37,1 millones de dólares; son estimaciones previas al evento. El cartel reúne figuras internacionales y artistas colombianos, entre ellos Deraout, Sónico y MEMEK b2b Julio Garcés.

En Bass Factory nos alegra ver esos nombres en un escenario de esta escala. Deraout, Sónico y Julio Garcés han sido invitados por nosotros a Santa Rosa. Su presencia también recuerda que el talento nacional lleva años conectando con públicos regionales gracias al trabajo de artistas, colectivos y promotores independientes.
La llegada de grandes capitales puede impulsar la escena, pero también concentrar la atención, los patrocinios y las oportunidades. A ese riesgo lo llamamos gentrificación cultural: una escena construida desde abajo se vuelve atractiva para grandes eventos y quienes la levantaron pueden terminar desplazados hacia los márgenes. No es una consecuencia inevitable, pero sí una pregunta que merece hacerse.
La participación local importa. También importan las condiciones: los horarios, la remuneración, la presencia de equipos de producción colombianos y las oportunidades que quedan después del festival.
Desde Bass Factory, que lleva construyendo escena desde 2008, celebramos que el mundo llegue a bailar aquí. Y esperamos que ese crecimiento también fortalezca a quienes llevan años sosteniendo la pista.
Tickets en: https://www.ticketmaster.co/event/edc-2026
Bass Factory — Música, Cultura y Movimiento




